sábado, 4 de febrero de 2012

Cosa del día a día

Suspiro levemente mientras paso la página del libro con desesperación y comienzo a devorar las palabras con los ojos, leo rápida y hambrientamente sintiendo que si me detengo seré tragada por la horrible realidad en la que vivo, uso el libro como refugio para perderme en las hermosas fantasías ahí descritas.
                - ¡Aléjate de mi! – Escucho gritar a mi madre y simplemente me encojo más en mi cama y aprieto más fuertemente el libro tratando de bloquear la pelea de mis padres y el llanto de mi hermano.
                Aumento la velocidad de mi lectura y me veo forzada a leer repetidamente una oración ya que las palabras parecen no querer impregnarse en mi cerebro, escucho cosas rompiéndose, cierro el libro ya que ahora las lágrimas que me inundan los ojos me impiden ver más que manchones borrosos de color negro y me abrazo a él llorando en silencio, deseando que la pelea termine pronto. Diablos ni siquiera recuerdo porque empezaron a pelear. Me permito escucharlos un momento, pero solo capto palabras sueltas y sin sentido, cosas siendo empujadas por el suelo y más tintineos estruendosos de vidrio rompiéndose, esto solo logra asustarme más así que me levanto y me dirijo con cautela y sigilo hacia la cuna de mi hermano y me arrodillo al lado de esta tratando de captar su atención.
                - Shh tranquilo hermanito, todo estará bien – digo tratando de hacer que mi voz suene confiada y calmada.
Mi hermano me mira con sus grandes ojos repletos de lágrimas y siento como se encoje mi corazón por el miedo y la tristeza que me produce ver a mi hermano menor tan indefenso. Su llanto se vuelve sollozos.
                - Ven aquí conmigo – digo parándome y sacándolo de la cuna, lo abrazo fuerte, intentando mantenerme serena para él – todo va a estar bien – repito para convencerme a mi misma de que así será.
Llevo a mi hermano a mi habitación y lo dejo con cuidado en mi cama, me acurruco a su lado y cubro sus oídos para disminuir el ruido de la pelea y que solo lo perciba como un ruido lejano, lo aprieto más fuerte cuando el grito desconsolado de mi madre llega hasta mi rompiendo mi pequeño corazón aún más. Me hundo en la cama tratando de dormir y perderme en un mundo de sueños felices, pero mi mente no me da descanso y sigue llenándose de ideas acerca de como esto puede ser mi culpa. Comienzo a llorar más desesperadamente ahora, sucumbiendo ante estas ideas.
                - ¡…Divorcio! – es la única palabra que logro captar y luego escucho pasos firmes y molestos avanzando por el corredor, me mantengo inmóvil temiendo que el dueño de los paso pueda desatar su ira contra mi en lugar de con el suelo, los pasos se alejan de mi habitación y se acercan a la puerta de salida, me permito suspirar con alivio cuando siento la puerta de salida abriéndose y la casa llenarse con ruidos del exterior, pequeños insectos chirriando con felicidad, autos pasando velozmente y gente hablando desinhibidamente probablemente por el alcohol, ajenos a todo lo que ha llevado lugar en mi hogar – si es que aún se le puede llamar así – Mi padrastro maldice a la nada y sin decir más sale de la casa. Escucho el sonido sordo del portazo que mi padrastro da al marcharse, dejando la casa en un silencio profundo y aterrador solo interrumpido por los eventuales y delicados sollozos de mi madre.
Una tormenta acaba de estallar en la habitación contigua a la mía y mi hermano y yo nos hemos visto atrapados por ella.
Mi corazón se aprieta y mi cansado y tenso cuerpo cede ante la oscuridad imponente del a noche cayendo en un sueño intranquilo. Preparándome para otra noche igual mañana.
La batalla ha terminado pero la guerra ha de continuar y no se hará esperar. 
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Bueno esto es más o menos lo que pasaba en mi casa cuando era más pequeña, así pueden entender un poco más porque soy como soy . 

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